Almohadillas agrietadas en perros: por qué aparecen y cómo cuidarlas
Las almohadillas de los perros están diseñadas para soportar miles de pasos cada día. Caminan sobre asfalto, tierra, piedras, arena o césped sin apenas protección, por lo que es normal que sufran un desgaste constante.
Cuando no reciben los cuidados adecuados, pueden aparecer grietas, sequedad o pequeñas heridas que hacen que el perro sienta molestias al caminar. En la mayoría de los casos se trata de un problema que puede prevenirse con una buena rutina de hidratación y revisiones periódicas.
En este artículo te explicamos las causas más frecuentes de las almohadillas agrietadas, cómo tratarlas y qué medidas puedes tomar para evitar que vuelvan a aparecer.
¿Por qué se agrietan las almohadillas de un perro?
Las grietas aparecen cuando la piel pierde elasticidad y comienza a endurecerse. Al caminar, esa piel seca termina rompiéndose y aparecen pequeñas fisuras.
Las causas más habituales son:
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Falta de hidratación.
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Caminatas muy largas.
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Asfalto caliente.
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Terrenos abrasivos.
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Frío intenso.
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Contacto con nieve o sal.
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Edad avanzada.
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Actividad física intensa.
Los perros que realizan senderismo o pasan muchas horas al aire libre suelen tener un mayor desgaste en las patas.
Síntomas de unas almohadillas agrietadas
Es importante revisar las patas con frecuencia para detectar cualquier cambio.
Algunos síntomas habituales son:
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Grietas visibles.
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Piel seca.
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Endurecimiento.
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Pequeños cortes.
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Enrojecimiento.
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Sangrado en casos más graves.
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Dolor al caminar.
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Lamido constante de las patas.
Si el perro evita apoyar una pata o presenta una herida profunda, es recomendable acudir al veterinario.
¿Qué hacer si tu perro tiene las almohadillas agrietadas?
Lo primero es revisar cuidadosamente las patas para comprobar la gravedad de las grietas.
Si son superficiales, normalmente basta con seguir unos cuidados básicos.
Limpia la zona
Retira cualquier resto de suciedad utilizando agua tibia.
Evita productos que puedan resultar irritantes.
Seca completamente las patas
La humedad mantenida favorece la aparición de nuevas lesiones.
Seca especialmente el espacio entre los dedos.
Mantén las almohadillas hidratadas
Aplicar un bálsamo específico ayuda a recuperar la elasticidad de la piel y favorece la regeneración de las pequeñas grietas.
Además, crea una película protectora que reduce el desgaste durante los paseos.
Reduce temporalmente los paseos largos
Mientras las almohadillas se recuperan es recomendable evitar recorridos demasiado largos o terrenos muy abrasivos.
Cómo prevenir las grietas
La prevención es mucho más sencilla que el tratamiento.
Algunos consejos son:
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Revisar las patas después de cada paseo.
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Mantener una buena hidratación.
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Evitar caminar sobre asfalto muy caliente.
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Limpiar las patas tras pasear por nieve o sal.
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Revisar si existen pequeñas heridas.
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Utilizar productos específicos para el cuidado de las almohadillas.
Con estos cuidados es posible reducir considerablemente la aparición de grietas.
Cuidados durante el verano
En verano el asfalto puede alcanzar temperaturas muy elevadas.
Para proteger las almohadillas:
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Pasea a primera hora de la mañana.
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Evita las horas centrales del día.
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Busca zonas de césped.
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Lleva agua durante el paseo.
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Revisa las patas al llegar a casa.
Cuidados durante el invierno
Aunque muchas personas relacionan las grietas únicamente con el calor, el invierno también puede provocar problemas.
La nieve y la sal resecan la piel y favorecen la aparición de pequeñas fisuras.
Después de cada paseo conviene:
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Limpiar las patas.
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Secarlas completamente.
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Aplicar un bálsamo hidratante.
Errores que debes evitar
Cuando aparecen grietas es habitual cometer algunos errores.
Entre los más frecuentes se encuentran:
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Utilizar cremas para personas.
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No limpiar las patas.
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Esperar demasiado antes de tratarlas.
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Continuar realizando largas caminatas.
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Ignorar el dolor del perro.
Una actuación rápida ayuda a evitar que las grietas empeoren.
Preguntas frecuentes
¿Las grietas en las almohadillas desaparecen solas?
Las grietas leves pueden mejorar con unos cuidados adecuados, aunque conviene mantener la zona limpia e hidratada para favorecer la recuperación.
¿Es normal que las almohadillas estén ásperas?
Es normal que tengan una textura más dura que el resto de la piel, pero si aparecen grietas o una sequedad excesiva es recomendable reforzar los cuidados.
¿Puedo seguir paseando a mi perro?
Sí, aunque conviene reducir la intensidad de los paseos hasta que las almohadillas se recuperen completamente.
¿Cuándo debo acudir al veterinario?
Si existe sangrado abundante, una herida profunda, infección o el perro cojea de forma evidente.
Conclusión
Las almohadillas agrietadas son un problema relativamente frecuente, especialmente en perros muy activos o expuestos a condiciones climáticas extremas. Con una revisión periódica, una buena hidratación y algunos cuidados sencillos es posible prevenir la mayoría de las lesiones y mantener las patas en buen estado durante todo el año.
Dedicar unos minutos a cuidar las almohadillas ayudará a que tu perro pueda disfrutar de sus paseos con mayor comodidad y reducirá el riesgo de molestias en el futuro.